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Pedro Monge Rafuls - Revista Ollantay / USA
MARX EN GUANARE, LEJOS DEL SOHO
por Pedro Monge Rafuls
En la
noche del sábado 18 pudimos ver Marx en el Soho del angloamericano
Howard Zinn, dirigida y actuada por el cubano Michaelis Cué, al que ya
vimos en Guanare, hace años cuando vino con Manteca de Alberto
Pedro.
Los
monólogos y los unipersonales se están convirtiendo en frecuentes en los
festivales latinoamericanos. En Guanare, en los últimos tres años hemos
visto varios, sobre todo de Cuba.
Como en
toda obra, hay dos aspectos para analizar: el texto teatral y la
interpretación que el actor realiza de ese texto, bajo una dirección. En
este monólogo el actor y el director son los mismos y claro, eso ofrece
una sola mirada al hecho escénico y puede limitar la interpretación, como
por ejemplo, el que los movimientos actorales puedan parecer mecánicos.
Muchos de
esos monólogos son biográficos, como el de anoche. Muchos son ¨narrativos¨,
como el de anoche. Si son narrativos no existe la estructura del género
teatral y se ignora la técnica clásica que exige la obra. Un actor, que
dice e interpreta, nos habla sobre la vida de un personaje famoso o narra
un hecho que le haya sucedido a alguien. Muchas veces los montajes
cuentan con buenas interpretaciones que nos confunden y nos hacen hablar
de la obra y en ocasiones, si es una obra con varios personajes, pueden
llegar a ser esplendoroso; pero el espectador se hace una pregunta surge:
si vio una obra o un cuento dramatizado.
Marx
en el Soho trata de un supuesto regreso del creador del sistema que
¨revolucionó¨ al mundo, sobre todo en el siglo XX. No queda muy claro
porque Marx regresa al barrio habitado por artistas y por intelectuales
¨liberales¨ de Nueva York. El autor pudo situar el regreso en un poblado
en el medio de Africa y hubiese sido lo mismo, según el interés del
monólogo. Por otro lado, el texto responde al momento en que cayó el muro
de Berlín y se dijo, que también la ideología—marxista.
En ese
momento hubo una confusión entre los seguidores del comunismo y se
comenzaron a buscar las excusas para explicar el fracaso del movimiento
político que había revolucionado y sobrevivido una gran parte del siglo XX.
Esta obra responde a un gran axioma de aquel momento, y lo sintetiza al
final : ¨No importa si marxismo o capitalismo, lo que importa son los
pueblos¨. |