Una vez mas nos encontramos en la cita
teatral de Occidente, a veces se nos hace tan corto la distancia entre uno
y otro, que ya no sabemos cuando termina o comienza, no es que nos
disguste, nos asusta la idea de no tener tiempo de renovarnos, de no estar
a la altura del compromiso que nos planteamos: permitirnos aportar desde
estas calurosas tierras del llano, nuestra posibilidad de desarrollo del
teatro venezolano. Nos preocupa que la repetición, no sea una forma de
tradición, si no una rueda gastada sin impacto, ni importancia para la
comunidad de nuestro país. Esta presencia del temor, tiene que ver con la
responsabilidad que asume un equipo de trabajo, tanto en el impulso como
en que la inversión económica tenga una redimensión y sea devuelta en
servicio e importancia a una comunidad que convocamos y que permite
nuestra presencia.
Este año el festival vuelve a mostrar su abanico teatral: infantil,
muñecos, danza, teatro para calle, salas, espacios no convencionales, la
presencia de 8 países, con 14 espectáculos internacionales, 50
espectáculos nacionales, un circuito que abarca 7 estados y mas de 15
municipios. Muestra su interés por la formación y la investigación a
través del Foro critico, talleres, co produce con el Iudet, la primera
jornada de investigadores de teatro, apoya la dramaturgia nacional con la
presentación de mas de 7 títulos de textos teatrales, establece contacto
con revistas internacionales especializadas en teatro como Conjunto de
Casa de las Américas y Tablas ambas de Cuba, y Ollantay de habla hispana
en estados Unidos. Abre una pequeña ventana para el Circo, expone con el
apoyo de la plataforma de política editorial y la distribuidora nacional
del libro, editoriales que publican teatro en Venezuela. Intercambia con
mas de 30 comunidades una muestra teatral que permite la inclusión de
sectores menos beneficiados por la actividad teatral. Incluye a un
representante por mas de 100 familias y llega a mas de 70.000
espectadores.
Esta enumeración, tecnócrata del evento, nos asombra, no estamos
acostumbrados a ver el impacto de nuestros hechos, nos hemos conformado
con hacerlo y ponerlo al servicio de la comunidad y del teatro, para
nosotros es como armar una fiesta, que sea de agrado e impacto para todos
los que participan, comunidad y teatro o viceversa.
Así que, hasta que se nos permita la cita será en noviembre en el
occidente del país, Yaracuy, Lara, Cojedes Carabobo, Barinas, Zulia y
Portuguesa, les dan la bienvenida y los invita a levantar el telón de esta
XXIV edición del Festival de Teatro de Occidente.
Carlos Arroyo
Director general
Fto 2006