El Festival
de Teatro de Portuguesa, aparece en el panorama teatral venezolano, en el
año de 1982. Sus fundadores Federico Collado, Alberto Ravara y Francisco
Leonti, vieron en su creación la posibilidad de abrir un espacio para el
debate y desarrollo estético del teatro en nuestro país.
Sus primeros años fueron difíciles, pero con
ahínco, esfuerzo y persistencia lograron que, además de la participación del público de
Guanare, compañías y
personalidades de renombre nacional, trajeran sus trabajos a la fiesta
teatral portugueseña.
En 1989, El Teatro Estable de Portuguesa asume la dirección del
festival y aporta a la estructura del mismo, toda la energía y la pasión
propia de la juventud.
El festival abre sus puertas a grupos
internacionales quienes comienzan a aparecer en nuestros escenarios;
la apertura incluye también al público. Diseñando el embrión de lo que
luego sería el circuito del
Festival de
Teatro de Occidente, se genera la incorporación de las
subsedes regionales. Acarigua, Araure, Turén, Ospino, Guanarito,
Biscucuy y Chabasquén, ampliando así el eje de acción e impacto del teatro
en Portuguesa.
El éxito obtenido nos permite vislumbrar un panorama más
ambicioso; aparece entonces el Festival de Teatro de Occidente. Se
establece un verdadero y firme perfil: Crear un verdadero circuito
teatral en nuestro país.
De
esta manera se incluyen a los estados occidentales como Lara,
Yaracuy, Cojedes, Falcón y Barinas, logrando la unión de seis estados
venezolanos en un mismo evento y obteniendo como resultado el proyecto más
amplio del teatro venezolano.
En
1993, se consolida la participación internacional creando desde Guanare
estado Portuguesa (Venezuela), el Circuito de Festivales de los países
Bolivarianos, insertando en un mismo proyecto a Perú con el Festival
Internacional de Teatro de Trujillo (Perú) bajo la dirección de
David Calderón; con el Festival Internacional de Teatro de Manta (Ecuador)
bajo la dirección de Nixon García; con el Festival de Teatro Universitario
de Cúcuta (Colombia) bajo la dirección de Edgar Bello, conformándose
así, uno de los circuitos más amplios de América Latina y del
mundo.
Es así como en la actualidad, el Festival de Teatro de Occidente,
constituye junto con el Festival Internacional de Teatro de Caracas, el
Festival Nacional de Teatro y el Festival de Teatro de Oriente, una de las
cuatro muestras más importantes del teatro venezolano.
Para el presente año insistimos en reafirmar que los festivales son de
vital importancia para el desarrollo del teatro, como un espacio esencial
para transformarlos en ámbitos para la reflexión, la críticas, la
exposición y la confrontación del quehacer escénico latinoamericano. Todo
ello seguirá estructurando una especie de plataforma para el acceso
y disfrute del hecho cultural para un pueblo necesitado de grandes
cambios socioculturales y
humanos.
Por estas razones, solicitamos desde ya su abierto y franco apoyo para la
continuidad de un proyecto que tiene la clara premisa el de servir a un
gigantesco
público que espera con impaciencia y alegría su llegada.